Alguna vez me topé con una historia que muestra lo fácil que incluso los científicos pueden equivocarse. En septiembre de 1990, Marilyn vos Savant — una mujer con un coeficiente intelectual de 228, inscrita en el Libro Guinness de los Récords — respondió a la pregunta de un lector en la revista Parade. La pregunta trataba sobre el famoso problema de Monty Hall, un acertijo probabilístico inspirado en el programa de televisión Let's Make a Deal.



El escenario es simple: un participante ve tres puertas. Detrás de una hay un coche, detrás de las otras dos, cabras. Después de que el participante elige una puerta, el anfitrión — que sabe dónde está el coche — abre una de las otras puertas y muestra una cabra. Ahora el participante debe decidir: ¿quedarse con su elección o cambiar a la última puerta cerrada?

La respuesta de vos Savant fue breve y contundente: siempre cambia. ¿Su lógica? Cambiar aumenta las probabilidades de un tercio a dos tercios.

Y aquí empezó la tormenta. Marilyn recibió más de diez mil cartas. Casi mil provenían de personas con doctorados. El noventa por ciento de ellas afirmaba que ella se equivocaba. Las palabras eran duras: "Entiendes completamente mal la probabilidad", "Es el mayor error que he visto", y algunos añadían que quizás las mujeres simplemente no saben matemáticas.

Pero vos Savant tenía razón. Aquí está el por qué: cuando eliges una puerta por primera vez, tienes una probabilidad de un tercio de ganar el coche y de dos tercios de que sea una cabra. El anfitrión siempre revela una cabra. Si al principio elegiste una cabra — y la probabilidad de eso es dos tercios — cambiar garantiza la victoria. Si elegiste el coche — una tercera parte — cambiar significa perder. La matemática dice claramente: cambiar gana en dos de cada tres escenarios.

Luego llegaron las pruebas. El MIT realizó simulaciones por computadora. Miles de intentos. Siempre el mismo resultado: dos tercios. El popular programa Mythbusters verificó esto experimentalmente. Incluso el entorno académico, que inicialmente la atacaba, tuvo que admitir su error.

¿Por qué nos falla la intuición? La gente piensa que después de abrir una puerta, la probabilidad es de cincuenta por ciento. Ignoran las probabilidades iniciales. Perciben la segunda opción como un evento nuevo, y no como una continuación del primero. Es un error de reinicio — nuestros cerebros prefieren la simplicidad.

La historia de vos Savant enseña algo importante. La mujer que leyó los veinticuatro volúmenes de la Enciclopedia Britannica antes de cumplir diez años, tuvo que enfrentarse no solo a dudas matemáticas sino también al sexismo. Sin embargo, se mantuvo firme en la lógica. Al final, millones de personas estaban equivocadas, y ella tenía razón.

Es una lección sobre la fuerza de las matemáticas sobre la intuición. Sobre cómo quizás somos más parciales de lo que pensamos. Y que a veces hace falta valentía para decir la verdad, incluso cuando todo el mundo dice que estamos equivocados.
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