La propuesta BIP-110 de Bitcoin, que restringiría los métodos para incrustar datos no financieros en las transacciones, ha dividido a los desarrolladores, mineros y usuarios. La propuesta ha desatado el debate entre figuras clave como Luke Dashjr, Adam Back, Michael Saylor, Jameson Lopp y Samson Mow, y solo el 1% de los mineros indica actualmente su apoyo, mientras comienza un periodo de señalización obligatoria en agosto.
Los partidarios sostienen que el BIP-110 reduciría el spam en la blockchain y reforzaría el papel de Bitcoin como dinero, mientras que los críticos argumentan que invalidaría transacciones legítimas y sentaría un precedente peligroso para futuros cambios de protocolo. Mow enfatizó que los cambios de protocolo requieren un amplio consenso y criticó a ambos bandos por escalar la disputa, citando preocupaciones sobre el almacenamiento de datos y la previsibilidad de la red como razones para oponerse.