Según una investigación publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) por la Universidad de Cornell, la minería de Bitcoin impulsada por hidrógeno verde podría producir un mínimo de 7,4 toneladas de CO2 equivalente de mitigación negativa por cada Bitcoin minado, y algunos estados podrían alcanzar hasta 22,6 toneladas. El estudio, liderado por el profesor Fengqi You, encontró que aprovechar la energía renovable para producir simultáneamente hidrógeno verde y minar criptomonedas podría acelerar el despliegue de energía renovable. Wyoming podría generar 265,8 megavatios hora de energía eólica por cada Bitcoin, mientras que Nuevo México podría producir 78,4 megavatios hora de energía solar por cada Bitcoin.
La actividad de la industria ha aportado cierta validación: Chile aprobó en septiembre de 2025 el proyecto de hidrógeno verde de Susterra por 423 millones de USD, señalando el compromiso del gobierno con el hidrógeno en el sector minero. Sin embargo, la solicitud para minería de criptomonedas sigue siendo en gran medida teórica, y la viabilidad comercial depende de la caída de los costos del hidrógeno, de una política federal de apoyo y de la demostración de escalabilidad más allá de las proyecciones académicas.