Según FinanceFeeds, el 4 de mayo, el anuncio del presidente Trump de «Project Freedom» —una operación militar para guiar a los buques neutrales a través del Estrecho de Ormuz— elevó las tensiones entre EE. UU. e Irán, desencadenando una clásica huida hacia la seguridad. Irán condenó la medida como una violación del alto el fuego y amenazó con una represalia militar, lo que llevó a los inversores a retirarse de activos de riesgo como el Euro y el Dólar australiano, desplazándose hacia el Dólar estadounidense.
La crisis geopolítica está impulsando una inflación dirigida por la energía. Los precios del crudo se han vuelto volátiles: los precios de la gasolina en EE. UU. aumentaron de $2.99 a $4.22 en el último mes, un incremento del 6,2%. Este repunte está empujando al alza las expectativas de inflación global y presionando los rendimientos de los bonos. En respuesta, los bancos centrales están adoptando posturas cada vez más hawkish: la Reserva Federal mantiene las tasas altas, el Banco de la Reserva de Australia está señalando posibles nuevos aumentos hasta el 4,35%, y el Banco Central Europeo mantiene un sesgo de endurecimiento pese al enfriamiento del crecimiento.