Según fuentes, la delegación de Irán exigió una implementación por fases de un memorando de entendimiento previamente acordado con Estados Unidos durante las conversaciones indirectas en Doha el 1 de julio, con un enfoque en la liberación de activos iraníes congelados para transferirlos al banco central de Irán para el suministro de alimentos.
Los representantes iraníes también reiteraron su postura sobre la gobernanza del estrecho de Ormuz, afirmando que la vía fluvial debería estar bajo control iraní y omaní y rechazando rutas de navegación no autorizadas; afirmaron el compromiso de Irán con el Tratado de No Proliferación Nuclear y prometieron cooperación con el Organismo Internacional de Energía Atómica; y condenaron la presencia militar de Israel en el Líbano, calificándola de obstáculo para la implementación del memorando entre Estados Unidos e Irán.