Según BlockBeats, el 24 de junio, los pozos petroleros en Medio Oriente que fueron detenidos durante el conflicto regional se preparan para reanudar la producción tras la reapertura del Estrecho de Ormuz. Los analistas señalan que reiniciar implica operaciones de ingeniería complejas, ya que los cierres prolongados pueden causar cambios de presión subterránea, corrosión de equipos y reducción de la producción, aunque la industria tiene experiencia establecida en el manejo de estos desafíos. Vikas Dwivedi, estratega global de petróleo y gas de Macquarie Group, dijo que el rendimiento real de los pozos después del reinicio sigue siendo incierto.
Natasha Kaneva, estratega global de materias primas de Morgan Stanley, descartó las advertencias de daños permanentes como probablemente exageradas, citando un precedente histórico: ni los cierres impulsados por la pandemia de 2020 ni los recortes de producción de la OPEP resultaron en pérdidas significativas de capacidad a largo plazo en las naciones productoras de petróleo del Medio Oriente. Los analistas creen que, si bien la recuperación de la producción requiere un reequilibrio de presión mediante inyección de agua y gas, es poco probable que se produzcan daños a gran escala en la infraestructura o pérdidas permanentes de capacidad.