Según informes, las conversaciones de paz entre EE. UU. e Irán se estancaron el miércoles 7 de mayo, después de que Teherán notificara a Washington a través de Pakistán que no participaría en las negociaciones previstas. El vicepresidente Vance canceló su viaje programado a Islamabad como resultado. Irán afirmó que no reabrirá el Estrecho de Ormuz mientras las fuerzas navales estadounidenses sigan interceptando embarcaciones.
El presidente Trump extendió el acuerdo de alto el fuego entre EE. UU. e Irán y señaló que el liderazgo de Teherán está “gravemente dividido”, afirmando que la tregua permanecerá en vigor hasta que los líderes iraníes presenten un “plan unificado” para poner fin al conflicto. Las tensiones en curso siguen presionando el suministro de energía, con pérdidas de demanda estimadas que se acercan a 4 millones de barriles por día y que podrían aumentar hasta 5 millones de barriles diarios, lo que representa aproximadamente el 5% del suministro global.